El diagnóstico del médico fue claro para explicar por qué camino lento: es signo de envejecimiento cognitivo avanzado, reducción de mi memoria, lentificación en la velocidad de procesamiento de información y razonamiento.
—Su cerebro, actualmente, es más pequeño que la media y su probabilidad de vivir diez años más, es apenas del 19%. Se ha comprobado que quienes caminan más rápido tienen una probabilidad de supervivencia del 87% —me explica.
"El huevo o la gallina, tengo que aprovechar que aún puedo pensar", me dije.
Salí dando grandes pasos del despacho del médico y desde entonces, no he parado de correr.