miércoles, 6 de mayo de 2015

122 - DESAPARICIONES


Así de sencillo. A medida que los árboles perdían sus hojas y la tierra se secaba, nuestras vacas se esfumaban en el aire y luego, fue nuestro turno. Fui testigo: amigos y familiares iban perdiendo sus contornos, los colores de sus ropas se apagaban, los rasgos se volvían indefinidos y un día sólo notaban unas manchas negras flotando en el aire. Luego, nada.
Hoy en la mañana mis pies estaban transparentes. 
Estas palabras que escribo son mi despedida porque mis manos, pronto, ya no serán manos.
Ni huesos dejaremos que enterrar...