Los científicos inventaron un robot magnífico que nos permite ver imágenes fotográficas y de video y a través del cual es posible hacer videochat proyectando las imágenes sobre una superficie cualquiera -siempre y cuando sea grande, blanca y lisa- siendo la calidad visual, extraordinaria.
Como prueba piloto, se repartieron en distintos hogares a lo largo y ancho del país.
Juancito, que vive en el profundo Chaco argentino, mira a su Keecker con admiración. Parece un huevo gigante de dinosaurio, es suave y brillante. Se pregunta si nacerá algo de él.
Como sabe bastante de la vida, por pura observación y por escuchar a sus mayores, lo cubre con unos trapos, para que pueda incubar el pichón de lo que sea que haya ahí.
Juancito, bueno es aclararlo, no tiene electricidad, ni internet y, también es preciso decirlo, carece de una casita de blancas paredes lisas.
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