Antes de su nacimiento, sabían que sería niña. Pero no tiene nada color rosa.
Su madre y su padre decidieron vestirla de arcoiris. La esperaron con el rojo y el blanco, el verde, el amarillo. Sin estigmas culturales, sin mandatos comerciales.
Ella portará nombres antiguos, con raíces en el tiempo de cuando los humanos comenzaban a interpretar el mundo y le daban a los seres designaciones esenciales.
Xanthe se llamaba en Grecia una de las tres mil hijas de Océano y Tetis, ninfa marina era, la de los cabellos dorados por el sol. Xanthe fue también una de las amazonas, mujer-guerrera, y ciertas versiones dicen que fue la esposa de Asclepio, dios de la medicina, con quien engendró a las diosas de la salud, la curación y los remedios. Xanthe Tierra es, además, el nombre que le dieron a una vasta superficie del planeta Marte, “Tierra de color amarillo dorado” donde quedaron las huellas de pretéritos valles, ríos y deltas, de cuando el agua fluía, justo al norte del ecuador marciano.
Tendrá a su lado otro nombre significativo y múltiple: Siomara (Xiomara), la estrella más hermosa del universo, según los árabes; mujer ilustre y famosa en combate, de acuerdo a los germanos; y hay traducciones que indican que así llamaban los sioux a las combatientes y que en la mitología maya era el nombre de una diosa símbolo de la belleza, la pureza y la virtud.
Siomara Xanthe, Xanthe Siomara… no importa el orden. Pequeña criatura original y única, estrenando vida, construyendo su propia historia, interpretando ella, por primera vez, el mundo.
Nacida de noche, con los ojos abiertos y sonriendo.
Todopoderosos son los recién nacidos. Y nosotros somos sus amorosos guías protectores.
Todos transeúntes de este multiverso que se expande.
Niña X, la incógnita. la variable independiente, la que sustituye todos los nombres.
Niña X, la incógnita. la variable independiente, la que sustituye todos los nombres.
Bienvenida a ser.
Imagen: tomada por sus padres, al momento de nacer, 21 hs del 30 de abril de 2015
