domingo, 3 de mayo de 2015

119 - LA HIJA DE MI HIJA


Antes de su nacimiento, sabían que sería niña. Pero no tiene nada color rosa.
Su madre y su padre decidieron vestirla de arcoiris. La esperaron con el rojo y el blanco, el verde, el amarillo. Sin estigmas culturales, sin mandatos comerciales. 

Ella portará nombres antiguos, con raíces en el tiempo de cuando los humanos comenzaban a interpretar el mundo y le daban a los seres designaciones esenciales.
Xanthe se llamaba en Grecia una de las tres mil hijas de Océano y Tetis, ninfa marina era, la de los cabellos dorados por el sol. Xanthe fue también una de las amazonas, mujer-guerrera, y ciertas versiones dicen que fue la esposa de Asclepio, dios de la medicina, con quien engendró a las diosas de la salud, la curación y los remedios. Xanthe Tierra es, además, el nombre que le dieron a una vasta superficie del planeta Marte, “Tierra de color amarillo dorado” donde quedaron las huellas de pretéritos valles, ríos y deltas, de cuando el agua fluía, justo al norte del ecuador marciano.
Tendrá a su lado otro nombre significativo y múltiple: Siomara (Xiomara), la estrella más hermosa del universo, según los árabes; mujer ilustre y famosa en combate, de acuerdo a los germanos; y hay traducciones que indican que así llamaban los sioux a las combatientes y que en la mitología maya era el nombre de una diosa símbolo de la belleza, la pureza y la virtud.

Siomara Xanthe, Xanthe Siomara… no importa el orden. Pequeña criatura original y única, estrenando vida, construyendo su propia historia, interpretando ella, por primera vez, el mundo.
Nacida de noche, con los ojos abiertos y sonriendo.

Todopoderosos son los recién nacidos. Y nosotros somos sus amorosos guías protectores.
Todos transeúntes de este multiverso  que se expande.

Niña X, la incógnita. la variable independiente, la que sustituye todos los nombres.

Bienvenida a ser.