En la madrugada tres traviesas criaturas destrozaron la vidriera con
una piedra, la atravesaron y sustrajeron tres chirimbolos. ¿Qué hacían tan tarde, despiertos en las veredas del centro urbano? ¿Estaban tristes? ¿Estaban ebrios? ¿Fue por
las drogas? Tras pocos trancos, ¡manos arriba! en la patrulla, caen los presentes: Mickey, Spiderman y un oso enorme.
La chica grande, de 15 años, ya es madre incluso; su hermana, cría de
sólo 9; el niño, 11.
Perdón pidieron. Con gran asombro por lo ocurrido, el propietario, serio y muy tierno, se los entrega como regalos, y los perdona. Les da un abrazo.
Escaso trigo, infancia trunca, truco con trampas. Son periferia,
problema de otros, margen tachado, fruto colateral inoportuno. Crónica diaria
que a veces, grita.
Un trabalenguas que traba el alma, presenta el drama y requiere,
pronto, profundas reparaciones y desagravios.