viernes, 2 de enero de 2015

002 - LA REBELIÓN DE LOS BALONES

2. Turistas jugando al fútbol en la plaza de Ipanema, Río de Janeiro.

Esa calurosa tarde en la Playa de Ipanema, las pelotas se rebelaron.
Una, otra, varias, luego muchas, a medida que alcanzaban cierta altura producto de los juegos de playa, patadas y cabezasos, quedaban suspendidas en el aire.
Era un espectáculo sobrecogedor. Los niños lloraban, los jóvenes reían y saltaban tratando de alcanzarlas.
Los mayores debatían en corrillos intercalando profecías con suposiciones científicas.
-Esto en mis tiempos no pasaba.
-Es el fin del mundo.
-Es un atentado terrorista, quieren boicotear nuestra pasión brasilera, nuestra identidad.
Algunos se aferraban a sus balonpié con desesperación, pero la fuerza antigravitatoria podía más que sus esfuerzos y finalmente se les escurrían y salían despedidas como torpedos redondos.
Lunas de cuero y de plástico: lunas multicolores, lunas bicolores, pequeñas muchas, enormes otras, oscurecieron el cielo. Se hizo de noche en pleno día.
Cuando comenzaron a agruparse y girar en espiral un bramido estremeció el aire. Todos callaron.
El silencio se convirtió en terror.

Yo fui testigo. Me salvé por milagro. Hoy, después de varios intentos de suicidio, de ataques de pánico, de muchos años de terapia, logro animarme a contar cómo fueron los hechos previos.
El resto de la historia ya todos lo conocen porque salió en todos los diarios y en la tv del mundo. Eso, sepan comprender, sepan disculpar, prefiero ni mencionarlo aquí.