martes, 17 de marzo de 2015

076 - SOBRE LOS VIAJES Y AVENTURAS DE LOS TRES HIJOS DE SERENDIPO


I
La niña tiene un cuaderno de tapas de cuero que se cierra con una llavecita minúscula; en letras doradas, en su tapa, está escrito Mi diario.
Todas las noches, antes de dormirse, sentada en su cama y a la luz del velador, toma un libro muy grande y lo lee, despacio. Cada tanto, abre su cuaderno y anota algo. Vuelve a cerrarlo y sigue leyendo. Cuando el sueño está por vencerla, cierra su cuaderno con la llavecita y la esconde bajo la almohada.
Nadie sabe qué escribe la niña. Sólo saben que lee siempre ese libro, un solo libro, enorme y de tapas duras.

II
La niña sueña. Sus sueños son diferentes a los sueños de otros niños. Están poblados de sentidos, de significados, de significantes. de sonidos y aromas sutiles, los colores se combinan en un espectro amplio, ocurren sucesos extraordinarios en paisajes variadísimos, hay infinitud de seres animados que vuelan y que nadan, que reptan y que corren, hay plantas de todos los continentes y geografías sorprendentes. Hay máquinas de toda clase, y objetos de todos los tiempos.

III
Ella anota en su cuaderno palabras, esas palabras que ya nadie usa, que nadie escribe, que nadie pronuncia: serendipidia, melifluo, limerencia, epifanía, inmarcesible; alabastro, canícula, íngrimo; lillium, euphorbia, okapi, glaucus atlanticus; meandro, ciénaga; cerúleo, bistre, estupor, hastío; galeón... y trata de retener lo que significan.
Ella lee un diccionario.

III
Yo sé lo que sueña y sé lo que lee y sé lo que escribe, porque soy esa niña.