viernes, 10 de abril de 2015

098 - NECRÓPOLIS

 


En mis viajes exploratorios por el Universo arribé a un planeta minúsculo, luego de atravesar una enmarañada y densa trama de pequeños asteroides.
Cual si fuera un erizo de metal, vidrio y cemento, los rascacielos se alzaban en toda la superficie.
“Extrajimos de sus entrañas todo lo útil”, explicaron.
“Lo redujimos a su mínima expresión”, agregaron.
Adoraban al único árbol.
Cuando nacía un niño, un voluntario dejaba su lugar en el planeta: trepaba hasta la rama más alta y se soltaba. Los cuerpos permanecían orbitando.
Cuando partí presté más atención a los asteroides y pude ver algunos rostros.
Sonreían.