lunes, 1 de junio de 2026

ONCE AÑOS


Si bien el 19 de agosto de 215 publiqué una entradas, podría considerar que la del 20 de junio de dicho año es la última con cierta continuidad. Incluso, reconozco que hay varios días que han quedado salteados, pero subsanar esa ausencia once años después es imposible. 

Para quien no lo sepa, el 1 de junio de 2015 migré a Puerto Rico, y esa mudanza y todo lo que implicó afectó el trabajo diario (estuve tiempo sin computadora, perdí todos mis archivos trasladado en un disco externo, me casé, tuve problemas de salud, etc.). Sin embargo en 2016 publiqué Lluvia de arañas con Macedonia Ediciones, de Argentina, libro para el que seleccioné microficciones publicadas en este Blog, junto que aquellas publicadas en redes sociales bajo el Hastag #NRenPR y puse este blog cerrado al público. 

Este año me propuse retomar este proyecto, manteniendo los parámetros que me había propuesto. Vuelvo a abrir el Blog a la lectura pública. Sé que el desafío es grande. Lluvia de arañas fue mi segundo libro, y desde entonces publiqué siete libros más, aprendí, experimenté, maduré, hice talleres y cursos y seminarios, leí, envejecí, viajé, fui muy feliz y muy infeliz, sufrí y no soy la misma de entonces.  Se siente mayor responsabilidad, en contraposición a la frescura e inocencia de aquellos textos.

Me pondré a la tarea de indicar en comentarios aquellas entradas que contienen microficciones que fueron publicadas en Lluvia de arañas, dejando constancia que casi en su totalidad no tuvieron ninguna modificación salvo algunas, pequeñas correcciones.

Nos veremos, pues, a diario, desde el 21 de junio.


Nanim Rekacz


sábado, 20 de junio de 2015

167 - MICROLÓGICA


El hombre, sentado en el banco del parque, espera. La Vía Láctea, indiferente, dibuja su trama giratoria a lo largo de la noche.
Mientras observa, piensa: "Estoy solo en la infinitud del universo, soy invisible al cosmos. El no-ser-mirado, ¿hace al ser inexistente?
Una estrella fugaz cruza el cielo en su dirección.
El hombre sonríe, sabe que ha sido visto.
Cierra los ojos.
Todo desaparece.


viernes, 19 de junio de 2015

166 - COMPLICACIONES INESPERADAS


Y llego el día que un león marino decidió dejar atrás el océano e internarse en la pampa. Retozaba feliz y curioso en la pastura, y descansaba en la sombra de los árboles. Probó masticar la hierba, imitando a las vacas, que lo observaban mansas y sin preocupación alguna por su presencia. "Lindo esto de andar tierra adentro" pensaba el gran mamífero marino, sin extrañar el aroma salobre del mar ni el sonido profundo del oleaje. Descubrió asombrado trinos de pájaros desconocidos, se cruzó con unas liebres. Empujó un alambrado y llegó a una laguna de agua dulce. 
Todo iba bien en ese viaje exploratorio, era la avanzada de una nueva generación, un salto evolutivo de león marino a león terráqueo, hasta que llegaron los hombres y consideraron que no, que estaba mal, que ese no era su sitio natural, su medio ambiente. 
Lo atraparon y lo devolvieron a la playa. 
Al regresar, le contó a sus congéneres lo descubierto y los sucesos acaecidos que produjeran su retorno. Decidieron organizarse y que la siguiente partida sería en manada y con el objetivo claro de conquistar y permanecer en el territorio. Como plan alternativo, evaluaron establecer conversaciones con tiburones, ballenas y otras especies, por si fuera preciso conformar un grupo mas diverso y numeroso capaz de enfrentar a los dospatas.

jueves, 18 de junio de 2015

165 - LAS RESURRECCIONES DE SUSANNA



Susanna teje que te teje hilo y nervadura, la aguja penetra, hilvana, borda y dibuja
una trama que expresa, adivina formas y elucubra universos simétricos, fantásticos y simultáneos.
Los dedos de la tejedora se funden con las ramas, se fractalizan y se despliegan en figuras.
Poesía es ese tejido de seca hoja y fértil hilo, que crea y recrea, arte sano, poesía de manos y de árbol.
Salvando de la muerte.

miércoles, 17 de junio de 2015

164 - AL FINAL DE LAS VIAS


Carlitos estaba cansado de ser un trabajador golondrina, sin nido ni árbol fijo, y sin siquiera un cielo en el que desplegar sus alas. "Hay que buscar nuevos horizontes", le dijo un compadre en la zafra. Había cosechado fruta, limpiado corrales, ayudado en las cosechas, siempre rodeado del circulo infinito del planeta, amaneciendo en el este, atardeciendo en el oeste, el sol cortando el espacio con su tajo que brotaba sudor en las espaldas y los sobacos, quemando la piel hasta convertirla en cuero duro y oscuro. "Como serán los horizontes nuevos?", se pregunta Carlitos. Conoce la línea plana, la sierra quebradiza, los perfiles recortados de la cordillera, la orilla arena barranco, el estero y el desierto. 
Se toma un colectivo y llega al final de la autopista, donde las ciudad convierte el pasto en cemento, los arboles en edificios y las golondrinas, en palomas. Cuadrados, rectángulos, cubos, geométricas formas se acumulan en desorden, ruidos, vehículos, gente, gente, gente...
Los nuevos horizontes no le dejan ver amanecer ni atardecer. 
El nido es una habitación miserable en un pensionado.
Los brazos fuertes se le atrofian mendigando una moneda y al final del día, la tripa chilla y la congoja de la ausencia de espacio abierto le moja las mejillas.
Se detiene en medio de las vías, para poder mirar a lo lejos el sol al ocultarse. 
Como una golondrina herida, tropieza en el andén, justo cuando pasa el tren.

domingo, 14 de junio de 2015

161 - CUENTO SIN FINAL FELIZ


En un acto de magia llamado "ley" en aquel país donde nunca jamás se convierte en siempre posible, los desafortunados poseedores de miles de billones de pesos locales, considerados hasta entonces, multimillonarios, pasaron a ser simples titulares de unos billetes extranjeros de unos pocos pesos que, sin embargo, seguían alcanzando apenas para comprar un poco de pan.
Muerta la fantasía de ser ricos, los pobres se sientan a departir las noticias y echan la culpa al torpe genio de los deseos al que, por desnutrición, le fallo la comprensión y la fantasía.