Ya no puedo vivir, tampoco morir. Mis pensamientos transmutaron
serpiente que se muerde la cola, soy
oxigeno, tierra, semilla, ave, zorro, león y hombre. He perdido
el control sin hallar la libertad.
Mi ùltima voluntad fue meditar en posición de loto.
Me desenterraron, me robaron, me desvistieron y arroparon, me estudiaron,
exhibieron en vitrinas, me celebraron,
me adoraron y hasta intentaron cortar trozos de mi carne seca,
renegaron de mi existencia.
Ya no puedo despertar, ni estirar
mis piernas ni abrir la boca. Los pàrpados cerrados
me obligan a la oscuridad, los dientes prietos, al silencio.
Pero escucho.
Dicen que serè un Buda.