
Los científicos llegamos a una conclusión: ningún asteroide con un nombre como "Pepe" podría destruir la tierra. Es cierto que probablemente no habría nadie para recordarlo, pero imaginemos que así fuera, ¿cómo se vería que los sobrevivientes relataran a sus descendientes que un asteroide llamado así acabó con la historia de la humanidad, la naturaleza y cambió la geografía de todo un planeta? Como un chiste, o un cuentito para infantes. Es inaceptable.
Ese fue el motivo por el que decidimos apodar "Pepe" a 2014-YB35, para minimizarlo, menospreciarlo, como un conjuro mágico. Fue nuestra única opción para salvar la Tierra. ¡Y sirvió!
A último momento, el riesgo de colisión fue descartado.