
Soy Sara, princesa poderosa
que transita el umbral
y atraviesa el espejo.
Cuando mi corazón se acelera sé lo que sucederá.
Ya conozco el no-lugar, ya recorrí ese camino:
el de ida y el de vuelta.
No hay luces allí.
Hay voces en la negrura, me llaman
para que no me vaya.
Luego, nada.
Fui y regresé y seguiré yendo
hasta que no puedan traerme de regreso.
Entonces, cuando circula mi sangre y respiro,
danzo y río.
Porque cada día es
como una coreografía de burlesque
latiendo en el escenario
de la vida.
Aclaratoria:
Este poema no fue escrito por Sara Brautigam,
sino por la autora del blog, inspirado en su historia.
