
Hay cicatrices en mi piel.
Mis padres dicen que el gran terremoto me sepultó bajo los escombros y que por una suma de milagros, sobreviví.
Hago un esfuerzo de memoria para tratar de recordar pero no tengo imágenes ni sonidos ni olores del sismo. Tampoco hay dolor, o rastros de miedo.
Sólo aparece el mullido y tibio contacto de unos brazos alrededor de mi cuerpo y la voz dulce de mi nana acunándome cada vez más suavecito... y diciéndome: "Duerme, pequeña, todo va a estar bien, todo va a estar bien..."
La extraño. Cuando sea mayor volveré a Haití y dejaré unas flores en su tumba. Si la encuentro...
MILAGRO, aporte de Griselda Roldán
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