
El joven abogado informó a los herederos que la occisa había dejado un sobre lacrado con su testamento.
Reunidos en la sala, contienen la respiración mientras con gesto ceremonial el letrado procede. Adentro del sobre hay... otro sobre. Con la inconfundible caligrafía de la veterana, se lee claramente: "Abrir luego de la muerte de mi hijo mayor".
Un murmullo recorre la sala. El primogénito está muy fastidiado.
No hay nada más que hacer. Los dos sobres vuelven a guardarse en la caja fuerte del estudio jurídico.
No es preciso abundar en detalles respecto a las múltiples elucubraciones que pasaron por la cabeza de todos los involucrados, y menos aún, por las consecuencias que tuvo en la vida (y muerte antecipada) del hijo mayor.
Cuando éste falleció, apenas terminados los funerales, se reúnen los herederos. El abogado abre el sobre abierto, saca el sobre cerrado y ejecuta una incisión lateral. De adentro saca... ¡otro sobre! que decía "Abrir luego de la muerte de mi hija".
-¡Pero si la vieja no tenía ninguna hija! -exclamaron los presentes al unísono, indignados.
-Tuvo sólo dos varones -aseguró el segundo hijo- y jamás mencionó que existiera alguna hermana.
-La letra, señores, es del primogénito, el fallecido -indicó el letrado, mostrando a todos la caligrafía, también indubitable.
Se hizo silencio. El muerto tenía dos hijos: la mayor, una mujer y el menor, un varón. La hija mayor, allí presente, se desmayó.
Cuando llegó su momento de morir (algunos sospecharon que su accidente no fue tal), se reiteró la reunión de deudos con el abogado y se procedió a sacar el sobre de adentro del sobre de adentro del sobre y cuando abrieron el sobre cerrado en su interior había, casi es obvio, otro sobre. ¿Y qué decía? "Abrir después de la muerte de mi hijo".
El hijo (algunos maliciaban que había mandado matar a su madre) era un muchacho soltero, sin descendencia. Muy inescrupuloso, pedante y soberbio. Quizo arrebatarle los papeles al viejo abogado y éste, con rápido gesto, abrió un cajón, sacó un arma, apuntó y le voló la cabeza.
Luego, abrió el sobre y en su interior encontró un sobre abierto sin contenido y sin inscripción alguna.
Excelente!!!!
ResponderEliminarGracias, bienvenida al blog!
Eliminar¡Excelente cuento!
ResponderEliminarGracias, me alegra verte por acá, amiga!
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