jueves, 19 de febrero de 2015

050 - MINIMALISMO: UN ESTILO DESPOJADO


A ella siempre le gustaron la arquitectura y el diseño de interiores. Tiene un don nato para la estética. Actualmente, se inclina por el minimalismo.
Armó su cuarto, siguiendo las instrucciones que leyó en el artículo. Es simple, cuenta con pocos objetos: sobre el suelo rústico y terroso, una estructura de madera sostiene un fino colchón cubierto con una antigua manta de tonos pastel y un almohadón de forma irregular funciona como cabecera, contra la pared. La mesa de luz es un banquito bajo cubierto con una tabla y el velador ha sido construido por sus habilidosas manos con una caja de cartulina a la que hizo cientos de agujeritos.
Por supuesto, no hay cortinas recargadas, sino una trama de maderas finitas, clavadas con infinita paciencia y cuidado para filtrar la luz que entra por la ventana y dibuja en la habitación rayitas que se quiebran y doblan sobre el mobiliario.
Nada de alfombras, ni cuadros, ni fotografías ni adornos... Apenas se dio permiso para un pequeño retrato de su mamá y un bello frasco de vidrio de perfume donde coloca, a diario, una flor amarilla. Esos dos objetos están sobre el mueble bajo y no muy grande que hace de cómoda donde guardar su ropa, forrado con papel de diario y de revistas. Es el objeto elegido como elemento focalizador de la atención.
Por último, la silla de hamaca, un tanto campestre quizás, pero pertenecía a su abuela y es uno de los recuerdos más preciados. Fue reacondicionada, pulida y tiene ese color natural de la madera de pino que tanto le agrada. En ella se sienta a calzarse y descalzarse, deja su ropa preparada a la noche para vestirse rápido a la mañana antes de ir a trabajar, y, de vez en cuando, se sienta a hamacarse y soñar que es arquitecta y tiene una casa construida y decorada a su gusto.
Está conforme: cumple todas las reglas del minimalismo según el artículo.


Sale a la calle. La villa parece otro mundo, sucio y desordenado. Lleva en el bolso la revista de decoración para devolvérsela a la patrona, donde trabaja de doméstica.  “Es muy barroca mi patrona”, piensa, mientras camina con prisa.

PD: Se recomienda leer el artículo.


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