sábado, 2 de mayo de 2015

118 - NEPAL EN LLAMAS


Acomodo los troncos, deposito el cuerpo, pronuncio unas palabras de despedida y enciendo una flama. Escucho llantos, y quejas, y algún alarido de entraña desgarrada, amor trunco, amputación del alma. 
Un humo acre invade las fosas nasales, se impregna en la piel, en las ropas, se cuela y se instala en la memoria. El aire se vuelve denso, acumulación de particulas cenicientas, madera, carne, hueso, tela...
Acomodo los troncos, deposito el cuerpo, pronuncio unas palabras de despedida y enciendo una flama. Escucho llantos, y quejas, y algún alarido de entraña desgarrada, amor trunco, amputación del alma. 
Un humo acre invade las fosas nasales, se impregna en la piel, en las ropas, se cuela y se instala en la memoria. El aire se vuelve denso, acumulación de particulas cenicientas, madera, carne, hueso, tela... 
Acomodo los troncos, deposito el cuerpo, pronuncio unas palabras de despedida y enciendo una flama. Escucho llantos, y quejas, y algún alarido de entraña desgarrada, amor trunco, amputación del alma. 
Un humo acre invade las fosas nasales, se impregna en la piel, en las ropas, se cuela y se instala en la memoria. El aire se vuelve denso, acumulación de particulas cenicientas, madera, carne, hueso, tela... 
Acomodo los troncos, deposito el cuerpo, pronuncio unas palabras de despedida y enciendo una flama. Escucho llantos, y quejas, y algún alarido de entraña desgarrada, amor trunco, amputación del alma. 
Un humo acre invade las fosas nasales, se impregna en la piel, en las ropas, se cuela y se instala en la memoria. El aire se vuelve denso, acumulación de particulas cenicientas, madera, carne, hueso, tela... 
Acomodo los troncos, deposito el cuerpo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario