martes, 19 de mayo de 2015

135 - LA LETRA CON SANGRE ENTRA


A nuestros niños les dábamos de palos en la cabeza o los empujábamos barranca abajo. Había que darles correctivos, castigarlos y las palabras suelen no ser suficientes.
De vez en cuando alguno se nos moría, y unos cuántos quedaban machucados. El ejemplo servía para que, cuando llegaran a ser padres, fueran capaces de repetir lo aprendido en la infancia con sus propios hijos. 
Cada tanto nos sorprendía un genio que, producto de conmoción cerebral, no sólo perdía la memoria sino que se convertía en artista o as de las matemáticas. 
Entonces, nos congratulábamos los unos a los otros acerca de la validez de nuestros métodos de enseñanza.


2 comentarios:

  1. Publicado en Lluvia de arañas, Macedonia Ediciones, Argentina, 2016, página 72.

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  2. LA LETRA CON SANGRE ENTRA (LA EXCEPCIÓN CONFIRMA LA REGLA)


    A nuestros niños les dábamos de palos en la cabeza o los empujábamos rodando barranca abajo. Era imperioso propinarles correctivos y castigarlos; como todos saben, las palabras suelen no ser suficientes para educar.
    Muchos quedaban tullidos y alguno se nos moría. Pero el ejemplo servía para que, cuando llegaran a ser padres, fueran capaces de repetir con sus propios hijos lo aprendido en la infancia.
    Cada tanto nos sorprendía un efecto colateral: algún pequeño, producto de una conmoción cerebral, se convertía en artista, genio de la física o as de las matemáticas.
    Entonces, nos congratulábamos los unos a los otros acerca de la validez de nuestros métodos de enseñanza.

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