Acostumbrados estaban los arboles a su desnudez, a lucir sus cascaras ocres, oscuras o palidas, de texturas diversas. Con solo eso, eran felices y no necesitaban nada para diferenciarse entre individuos.
Cuando comenzaron a vestirlos con coloridos tejidos, no imaginaron las consecuencias.
Pronto comenzaron los inconvenientes y se multiplicaron los casos de exhibicionismo, vanidad, la vergueza por la carencia de ropajes y el moving hacia los de escasos y malhechos vestidos.
Las ramas de algunos se estiraban para tratar de romper y robar las prendas de arboles vecinos, otros atacaban con sus raices de manera artera, y hasta se reportaron casos de homicidios y de suicidios.
Con el tiempo, se organizaron y se volvieron tiranos, obligando a los humanos a cultivar, hilar y tejer para ellos cada vez mas complejos trajes y otros accesorios.

Me encanta esta excusa de los árboles para hablar del proceso evolutivo de otros que también se visten y se adornan en estos tiempos de frío... ¡Muy bueno!!!
ResponderEliminarCariños,
MAB
Publicado en Lluvia de arañas, Macedonia Ediciones, Argentina, 2016, página 75.
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