lunes, 9 de marzo de 2015

068 - HOJAS DE VIAJE


Pedí a la agencia de viajes que organice un tour a mi medida.
En Europa, incluye Praga, en la República Checa; Admont, en Austria; Stuttgart, de Alemania; París, en Francia; Coimbra, en Portugal. En América, Nueva York, Washington y New Haven, de Estados Unidos, y Río de Janeiro, en Brasil. Y por último, Beijing, en China.
A pesar de que insisten en incluir otros destinos turísticos, me niego. Tampoco me importa la época del año, si en cada destino elegido llueve o hace demasiado calor. No me interesan las excursiones que me ofrecen, ni la cantidad de estrellas de los hoteles. Sólo pienso dormir en ellos.
Tengo un plan. Quiero estar un mes en cada uno de esos sitios. Sé que es poco, que no será suficiente, pero es la única manera de no quedarme en uno solo de esos destinos, atrapado y sin poder tener la fuerza de voluntad suficiente para partir. Así que les pido que garanticen que los vuelos serán improrrogables y que no habrá manera de extender la estadía en ninguna de esas ciudades. Se asombran, lo sé, entiendo que es lo contrario a lo que los turistas buscan. Soy especial.
Mi plan es recorrer las diez bibliotecas más hermosas del mundo el año próximo. Sueño con caminar esos pasillos laberíticos, admirar los estantes plenos de libros, sentarme a leer en los escritorios, acariciar los lomos de antiguas enciclopedias, alimentar mi alma de palabras, regodearme de la arquitectura tan íntima y a la vez, universal. Oler papel. 
Mmmm... tocar y oler papel...




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