
Luego de recorrer durante unas horas las calles de Bruselas, las tres cebras fueron atrapadas y regresadas al zoológico.
Fue unánime la conclusión que sacaron: el humanológico llamado "ciudad" era feroz, peligroso y poco nutritivo.
La próxima fuga estaría a cargo de las aves, quienes podrían, con más probabilidad, constatar si la urbe era infinita.
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