jueves, 23 de abril de 2015

109 - SI ES EL FIN DEL MUNDO, QUE NO SE NOTE


Mientras miro por la ventana cómo caen las cenizas, mi mente se transporta a El Eternauta y suena en la memoria auditiva Las voces de los pájaros de Hiroshima, en la interpretación conmovedora de Ginamaría Hidalgo. Claro que no es una invasión extraterrestre, ni se trata de la explosión de una bomba nuclear. Pero Calbuco tampoco avisó.
Hay volcanes más humanos y solidarios, que preanuncian su intención de erupcionar y eso nos da tiempo de preparar agua, barbijos, proteger a las mascotas y al ganado y de organizar viajes de manera adecuada. Calbuco, en cambio, fue un insolente y nos arrojó sus entrañas a diestra y siniestra, aunque como para que lo disculpáramos nos ofreció tremendo espectáculo de ruidos, revoltijo de materiales, colores y relámpagos. Delicia para fotógrafos profesionales y aficionados, y objeto de video con cualquier clase de aparato, desde el celular más humilde a la filmadora más poderosa.
Competencia de selfies con fondo de Calbuco, de ceniza en el aire, de noche en el día.
En pocos segundos, todo cambia para miles de personas. Oscilan entre la resignación y el optimismo, se quejan de la mala racha "ni siquiera terminamos de apagar los incendios y ahora nos explota otro volcán de m..." "2008, 2011, 2015... tampoco es para tanto, hace millones de años esto era puro volcán erupcionando todo el tiempo, che".
No se consiguen barbijos, los que hay, cuestan fortunas.
En medio de todo esto, hay una provincia en la que para muchos, lo fundamental siguen siendo los votos y los puestos de gobierno. "El domingo se vota", afirman. Y a toda máquina siguen organizando el padrón, los votos seguros, los traslados de electores y repartiendo subsidios o colchones.  




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