
"Cuando nos enteramos que se establecería una zona de exclusión en el área alrededor de Chernobyl, hicimos correr la voz entre todas las especies y, desde entonces, hemos repoblado el bosque rojo, la pradera y los ríos. Hace casi treinta años que convivimos, nos multiplicamos y adaptamos a las condiciones de ambiente, con los límites propios de nuestra naturaleza genética e instintiva.
La convertimos en nuestra zona de inclusión.
La contaminación radiactiva, a pesar de las mutaciones que pueda provocarnos, nos juega a favor, ya que ha expulsado de este territorio el riesgo mayor para nuestra existencia, la especie más peligrosa para todos los animales y plantas: la humana."
(Declaración realizada por un oso pardo a una reportera,
el cual habló en representación de sus congéneres,
y de los lobos grises, ciervos, caballos Przeswalskis, zorros rojos, alces, venados, linces, jabalíes,
decenas de variedades de aves, pequeños mamíferos e insectos)

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