Ninguna planta necesita saber de matemáticas para desplegar la exacta geometría fractal de las nervaduras, la simetría perfecta de sus flores o la espiral creciente de sus formas.
Los colores se distribuyen de manera repetida en cada individuo de la especie, las estructuras se desarrollan con una complejidad sobrecogedora y, como dije, ninguna de ella tiene conocimientos matemáticos ni ha tenido que asistir a escuela alguna y, menos aún, titularse de diseñador, ingeniero o arquitecto.
Y aquí me tienen a mí, con todos mis doctorados, con incontables horas dedicadas al cálculo, y a pesar de la paciencia y cuidados que me tomo, intentando inútilmente por millonésima vez construir una simple torre de naipes.

Publicado en Lluvia de arañas, Macedonia Ediciones, Argentina, 2016, página 65.
ResponderEliminarNO SOMOS TAN SUPERIORES (LOS HUMANOS)
Ninguna planta necesita saber de matemáticas ni geometría para desplegar la exacta fractalidad de las nervaduras, la simetría perfecta de sus flores o la espiral creciente de sus formas.
Los colores se distribuyen de manera repetida en los individuos de cada especie, las estructuras se desarrollan con una complejidad sobrecogedora y sin embargo, carecen de conocimientos científicos, no han asistido a escuela alguna y, menos aún, poseen títulos académicos de diseño, ingeniería o arquitectura.
Y aquí me tienen a mí, con mis Maestrías y Doctorados, más incontables horas dedicadas a la observación y al cálculo, intentando por millonésima vez construir una simple torre de naipes.