miércoles, 7 de enero de 2015

007 - MUTACIONES INESPERADAS

El secreto de la longevidad, en la ballena que vive 200 años

Las ballenas boreales (Balaena mysticetus) son seres maravillosos capaces de vivir 200 años o más sin padecer afecciones ni deterioros orgánicos. Los mares se habrían superpoblado de ellas si no fuera por la pesca indiscriminada, que las llevó al borde de la extinción. Enormes e inteligentes mamíferos, capaces de comunicarse entre sí mediante cantos y de viajar enormes distancias por los océanos, llegan a medir 18 metros de largo y pesar 90.000 kilos.
Con la premisa –falaz– de luchar contra las enfermedades que afectan a los seres humanos, particularmente el cáncer y los síntomas del envejecimiento, se inyectaron células  de esa especie en ratones de laboratorio. Pero hubo una falla y algunos ejemplares escaparon y mutaron desviándose de las previsiones.
Esa es la razón de la aparición de gigantescos y saludables roedores, que se multiplicaron de manera exponencial invadiendo el planeta.
Lo peor no es soportar que nos pinchen, inyecten, corten en pedazos, desuellen, fecunden, amputen y hagan con nosotros todo tipo de horrores. Lo más nefasto es escucharlos día y noche cantando con sus voces agudas y penetrantes en su idioma ininteligible para nuestras pequeñas y humanas mentes, obligados como estamos, encerrados en nuestras jaulitas de experimentación.

Tanto es así que llegamos a agradecer tener, aún, vidas tan breves, y rogamos no nos hagan inmortales.

1 comentario:

  1. Publicado en Lluvia de arañas, Macedonia Ediciones, 2016, página 13.

    MUTACIONES INESPERADAS


    Las ballenas boreales son seres maravillosos capaces de vivir más de doscientos años sin padecer afecciones ni deterioros orgánicos. Enormes e inteligentes mamíferos, se comunican entre sí mediante cantos y viajan enormes distancias por los océanos; llegan a medir dieciocho metros de largo y pesar noventa mil kilos.
    Deseando prolongar nuestra efímera existencia humana, las convertimos en objetivo de investigación. De manera experimental, los científicos inyectaron células de ballena en ratones. Pero hubo una falla y algunos ejemplares de prueba escaparon y mutaron desviándose de las previsiones, provocando la aparición de gigantescos y saludables roedores, los cuales se multiplicaron de manera exponencial invadiendo la superficie terrestre.
    Lo peor no es soportar las pinchaduras e inyecciones, que nos corten en pedazos, desuellen, fecunden, amputen y hagan con nosotros todo tipo de horrores. Lo más intolerable es estar obligados a escucharlos día y noche cantando con sus voces agudas y penetrantes en su ratonil idioma ininteligible, imposibilitados de escapar de nuestras jaulas en lo profundo de sus laboratorios subterráneos. Tanto es así que agradecemos el fracaso de sus experimentos de prolongación vital en humanos y tener, aún, vidas tan breves.

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