domingo, 26 de abril de 2015

112 - VITAMORTEM


Naci como sobreviviente porque mi madre me parió en medio de un sismo.
A lo largo de mi azarosa existencia, he viajado por todo el mundo, primero con mis padres que eran periodistas de un medio internacional y, ya de adulto, solo. 
Allí donde he llegado, algo catastrófico ocurre: tsunamis, terremotos, tornados, deslaves, lluvias torrenciales, sequías, nevadas extraordinarias, derrumbes, aludes, ciclones, inundaciones, erupciones, rayos, tormentas de arena, incendios. No hay fenómeno de la naturaleza que no haya vivenciado.
Siempre me había preguntado si los provoco o los preanuncio, y sentido que soy portador de la mala suerte para millones de personas, soportando a duras penas la congoja y la impotencia de no poder prevenir a los habitantes de cada lugar adonde voy acerca de la alta probabilidad de desastres.
Hoy, mirando las ruinas de Nepal, adonde vine luego de presenciar la erupción del Volcán Calbuco en Chile, ato cabos y relaciono entre sí tres hechos: he cumplido ya los 100 años, conservo una apariencia juvenil y en mis sueños, estoy presente en todos los más espantosos acontecimientos de la historia de la humanidad. 
Me realizo una serie de interrogantes: ¿Estarán intentando destruirme fuerzas más poderosas más allá de todo raciocinio? ¿Soy inmortal? ¿Soy la enésima reencarnación de algún ser extraordinario, causal posible per se o por esos intentos de matarme, de todas esas tragedias que han arrasado la tierra?
Lo que más me asombra es que, a pesar de todo lo que he padecido, no deseo ni temo a la muerte.


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