La terapia no daba resultados.
Mis amigos me recomendaron hacer un viaje, alejarme de los problemas y encontrarme a mí mismo.
Así lo hice. Me subí al tren Transcantábrico.
Resultó. Fue una experiencia transformadora: sentí que protagonizaba una película, una realidad alterna.
Hice el recorrido de ida y vuelta varias veces, hasta que decidí ampliar mi visión y arriesgarme a evolucionar. Entonces, saqué pasaje en el Transiberiano.
Cuando se acaben mi licencia y mis ahorros, conseguiré trabajo en algún tren, sin importar qué función me toque cumplir. No pienso regresar ni al pueblo ni a la oficina.
https://www.instagram.com/reel/DXWMdvSiNaT/?igsh=MWxnZXAwNmhobmFiOQ==

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