Las bellísimas muchachas caminan por la pasarela luciendo
las últimas tendencias de la moda: prendas hechas con smarthphones reciclados.
Son mujeres ideales, imitadas por las del mismo sexo,
deseadas por féminas y masculinos: tienen sus rostros cubiertos de
granitos, la piel opaca y rugosa y poseen seductoras dobles papadas. Algunas, las más top, tienen
triples papadas. Si bien se murmura que son producto de cirugías plásticas, ellas
insisten en adjudicar a su esfuerzo propio esos colgajos que ondulan a cada
paso.
¿Y la postura? Como lo dictan las normas del buen andar, pasean sus
columnas encorvadas hasta lograr jorobas y exhiben sin pudor sus prominentes
vientres sedentarios. Arrancan aplausos de las tribunas y los flashes de miles
de teléfonos y cámaras las iluminan, inmediatamente reproducidas en las redes
sociales y programas fashion.
Encabezan el desfile las dos modelos más cotizadas,
mostrando en alto sus enormes pulgares y sus índices reducidos al tamaño de
meñiques. Son, sin duda alguna, el símbolo máximo de una generación postmoderna
y ultratecnológica.
Para finalizar, se anuncia un show de imitadores de
emoticones que enseña a los asistentes a manifestarse contorsionando sus
rostros con las infinitas posibilidades de los "facesticker".
"Menos es más" dice el presentador.
"Ahorra
en palabras, invierte en tecno": el slogan de la campaña de la temporada,
es todo un éxito. La gente, en masa, se deshace de sus teléfonos celulares en
los sitios establecidos al efecto, para convertirlos en prendas de vestir personalizadas
y, por supuesto, compra teléfonos nuevos.
Referencias:
Publicado en Lluvia de arañas, Macedonia Ediciones, Argentina, 2016, página 20.
ResponderEliminarMUJERES TECNOLÓGICAS, BELDADES DEL FUTURO
En el desfile, las bellísimas muchachas caminan por la pasarela luciendo la última tendencia de la moda: prendas hechas con smarth-phones reciclados. Son mujeres ideales, imitadas y deseadas: sus rostros están cubiertos de granitos, la piel es opaca y rugosa y poseen seductoras dobles papadas. Algunas, las más top, exhiben triples papadas. Como lo dictan las normas del buen andar, pasean sus columnas encorvadas hasta lograr jorobas y ostentan sin pudor prominentes vientres sedentarios.
Encabezan el desfile las dos modelos más cotizadas, mostrando en alto sus enormes pulgares y sus índices reducidos al tamaño de meñiques. Son el símbolo máximo de la generación postmoderna y ultra tecnológica. Arrancan aplausos de las tribunas y los flashes de miles de teléfonos y cámaras las iluminan, inmediatamente reproducidas en las redes sociales y programas fashion.
Para finalizar, se anuncia un show de imitadores de emoticones. "Menos es más", afirma el presentador. Enseñan a los asistentes a manifestarse contorsionando sus rostros con las infinitas posibilidades de los facesticker.
"Ahorra en palabras, invierte en tecno": el slogan de la campaña de la temporada ha sido un éxito. Al salir, los asistentes se deshacen de sus teléfonos celulares usados en los sitios de reciclaje y, por supuesto, compran teléfonos nuevos.