La tarántula era amiga de la paloma, el cangrejo estrechaba pinzas con los albatros. Los lagartos de Komodo eran cómplices de las mariposas Monarca y más allá, las jirafas y las ratas compartían aventuras. No dejaban de jugar ciervitos con culebras y retozaban alegres camellos con ñandúes. Coyotes entreverados con canguros, pájaros bobos brincando detrás de pavos reales, luciérnagas fastidiando en broma a los murciélagos: toda la animalería era una maraña de saltitos, ronroneos, chillidos, aleteos y corridas divertidísimas. Entrañable era el trato entre elefantes y leones, y hasta compartían alegrías los caracoles con los ciempies mientras los zorros eran íntimos de los cerdos. Los peces saltaban fuera del agua montados en cocodrilos y las estrellas de mar revoloteaban con las abejas.
Luego, vino Dios a poner orden en tanto desorden, dispuso jerarquías y regímenes alimentarios diferenciados y decretó que todos sirvieran al hombre.

Publicado en lluvia de arañas, Macedonia Ediciones, Argentina, 2016, página 86.
ResponderEliminarORDEN DIVINO
La tarántula era amiga de la paloma, el cangrejo estrechaba pinzas con los albatros. Los lagartos de Komodo eran cómplices de las mariposas Monarca y más allá, las jirafas y las ratas compartían aventuras. No dejaban de jugar ciervitos con culebras y retozaban alegres camellos con ñandúes. Coyotes entreverados con canguros, pájaros bobos brincando detrás de pavos reales, luciérnagas fastidiando en broma a los murciélagos: toda la animalería era una maraña de saltitos, ronroneos, chillidos, aleteos y corridas divertidísimas. Entrañable era el trato entre elefantes y leones, y hasta compartían alegrías los caracoles con los ciempiés mientras los zorros eran íntimos de los cerdos. Los peces saltaban fuera del agua montados en cocodrilos y las estrellas de mar revoloteaban con las abejas.
Luego, vino Dios a poner orden en tanto desorden, dispuso jerarquías y regímenes alimentarios diferenciados y decidió que todos sirvieran al hombre.