
La pareja era muy aferrada a las tradiciones y cada 14 de febrero festejaba San Valentín.
Se entregaban mutuamente presentes como bombones, flores de almendro, tarjetas romáticas, perfumes o delicados objetos de arte.
Al día siguiente, celebraban las Lupercales, dejando emerger su desenfreno y frenesí. Y ahí nomás, llegaban los Carnavales, con su multiplicidad de facetas.
Era agotador combinar el sincretismo con el eclecticismo.
Publicado en Lluvia de arañas, Macedonia Ediciones, Argentina, 2016, página 56.
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La pareja estaba muy aferrada a las tradiciones y festejaba San Valentín cada 14 de febrero, entregándose mutuamente presentes como bombones, flores de almendro, tarjetas románticas, perfumes o delicados objetos de arte.
Al día siguiente celebraban las Lupercales, dejando emerger su desenfreno y frenesí.
Y ahí nomás, llegaban los Carnavales.
Era agotador combinar el sincretismo con el eclecticismo.