¡Qué felicidad la de la naranja! Fue estrujada y su jugo, mezclado con el de miles de sus hermanas, fe bebido por los niños... Moléculas de alimento distribuidas y aprovechadas. ¿Y mi cáscara? Se decía la naranja al ser pelada... Divorciada de su pulpa, la epidermis colorida acabó siendo parte de montañas anaranjadas, poco a poco degradadas por insectos y bacterias.
¡Qué felicidad la de la naranja! Se convirtió en fertilizante y sustento para hierbas, arbustos y árboles. Fue sanadora y creadora de bosque, donde hoy viven las aves, los pequeños mamíferos, mariposas y abejas.
El planeta tierra ¿es una naranja azul?

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